El sistema HIMARS, operativo desde 2005, ofrece alcance de fuego largo con alta movilidad, requiere tripulación mínima y se adapta a municiones avanzadas, contando con una cadena de suministro que integra pequeñas y grandes empresas a nivel nacional.
Lockheed Martin ha entregado su lanzador HIMARS número 750, confirmando la expansión continua de producción y despliegue para el Ejército de Estados Unidos y fuerzas aliadas en todo el mundo.
El sistema HIMARS, o Sistema de Cohetes de Artillería de Alta Movilidad, entró en servicio en 2005 como un lanzador altamente transportable que proporciona disparos de precisión a largo alcance, requiriendo una tripulación mínima para operar.
La planta de Lockheed Martin en Camden, Arkansas, ha incrementado recientemente su capacidad de producción, duplicándola de 48 a 96 lanzadores por año. Este aumento estuvo respaldado por contratos gubernamentales valorados en 2.900 millones de dólares, que financiaron la adquisición de nuevas herramientas, la habilitación de estaciones adicionales y mejoras en la cadena de suministro.
La producción involucra a una red nacional de proveedores, incluyendo pequeñas empresas especializadas en componentes de alta precisión, que permiten mantener la capacidad al ritmo de la creciente demanda global.
Carolyn Orzechowski, vicepresidenta de Lanzadores y Misiles de Precisión de Lockheed Martin, destacó que HIMARS encarna los pilares fundamentales de la artillería moderna: fiabilidad, precisión y capacidad de supervivencia en el campo de batalla. Además, resaltó la flexibilidad del sistema para adaptarse a la integración de municiones de próxima generación, asegurando su relevancia para futuros desafíos estratégicos.
El HIMARS se ha convertido en una pieza clave dentro de la estrategia estadounidense de fuegos de precisión a largo alcance y se ha probado ampliamente en múltiples conflictos, ampliando su interoperabilidad internacional con 14 países aliados.
Fuente e imagen: Lockheed Martin.





