Rocket Lab anunció que, en asociación con Raytheon (RTX), ha sido seleccionado para demostrar capacidades avanzadas dentro del programa de Space Based Interceptor de la United States Space Force, una pieza nuclear del arquitecto antimisiles “Golden Dome” del gobierno de Trump.
Rocket Lab se ha integrado formalmente en el ecosistema de defensa antimisiles de EE. UU. al aceptar el desafío de desarrollar tecnologías para el Space Based Interceptor (SBI), un programa central del concepto “Golden Dome”, diseñado para crear un escudo orbital permanente que detecte y destruya amenazas de misiles antes de que alcancen el espacio aéreo continental. La compañía no figura como contratista principal del SBI, sino como socio de Raytheon, quien sí es uno de los 12 seleccionados por la Space Systems Command de la Space Force bajo acuerdos de tipo “Other Transaction Authority” por un valor conjunto de hasta 3.200 millones de dólares.
La estructura de adquisición obliga inicialmente a que los participantes financien parte de los prototipos por cuenta propia, pero abre la puerta a grandes contratos de producción futuros, por eso la cúpula de Rocket Lab lo califica como “una oportunidad muy grande, aunque con puertas que hay que atravesar”.
Arquitectura de constelación orbital
El SBI explora una constelación proliferada de satélites pequeña y económica en órbita baja, cada uno equipado con un interceptor cinético que pueda impactar contra misiles balísticos, de crucero y planeadores hipersónicos durante cualquiera de sus tres fases de vuelo: impulso, vuelo activo/medio curso y planeo final. El uso de cinética es el enfoque más maduro frente a sistemas de energía dirigida, que seguirían en fase de investigación.
Rocket Lab aporta aquí su experiencia en satélites de tamaño reducido, integración de sensores de alta resolución y su capacidad de lanzamiento rápido y reutilizable con Electron y Neutron, claves para reconstituir o reforzar la constellation en el caso de degradación de componentes orbitales. En su llamada de resultados de primer trimestre, la CFO Adam Spice destacó que el programa Golden Dome representa un cambio de dimensión para la compañía, que pasa de ser proveedor de lanzadores y satélites a jugadora directa en defensa estratégica.
Controversia estratégica y financiamiento
El Pentágono pide 17.500 millones de dólares para Golden Dome en el FY27, aunque solo 398 millones figuran en el presupuesto base, lo que refleja la dependencia de créditos adicionales y contratos OTA para mantener el ritmo de desarrollo. El programa concentra también a otras grandes firmas de defensa, como Lockheed Martin, Northrop Grumman, SpaceX, Anduril y Booz Allen Hamilton, cada una proponiendo diseños alternativos de constelación e interceptor.
El debate está abierto: mientras defensores ven Golden Dome como la única respuesta realista a la proliferación de misiles hipersónicos y de crucero, críticos temen que el despliegue de armas interceptoras en órbita desencadene una nueva carrera de armamento espacial. Rocket Lab y Raytheon, por su parte, subrayan que el objetivo declarado es la defensa territorial, no la ofensiva.
Imagen: RTX.




