La Comisión Europea ha precisado que las aerolíneas no pueden considerar la mera subida del precio del combustible como una “circunstancia extraordinaria”, y que, por tanto, muchas de las cancelaciones por costes de combustible seguirán estando amparadas por el Reglamento UE 261/2004, con derecho a reembolso y compensación.
Ante la oleada de miles de vuelos cancelados por aerolíneas europeas en medio de la crisis de combustible ligada a la tensión en Oriente Medio, la Comisión Europea ha aclarado el criterio legal que separa una decisión económica de una verdadera situación de emergencia. El mensaje central es claro: el mero encarecimiento del combustible no califica como circunstancia extraordinaria, con lo que las aerolíneas siguen obligadas a reembolsar el billete y, en muchos casos, indemnizar económicamente al pasajero cuando el aviso llega a última hora.
En cambio, el Ejecutivo comunitario admite que tendrían carácter extraordinario situaciones en las que realmente no se dispone de combustible en el aeropuerto de salida, por ejemplo por ruptura de suministro o falta de almacenamiento. En esos supuestos, la aerolínea podría invocar la excepción de circunstancia extraordinaria y quedar exenta de pagar compensación, aunque no de devolver el dinero u ofrecer transporte alternativo.
Cancelaciones de última hora y prevención comercial
Según la Comisión, el grueso de las cancelaciones que se observan en mayo y que se prevén para el verano responden a decisiones de rentabilidad, no a escasez de combustible. Compañías como Lufthansa, SAS, Air France‑KLM y otras han reducido programas, agrupado rutas o eliminados servicios de baja densidad porque el combustible representa entre el 20% y el 35% de sus costos operativos, y su fuerte aumento ha vuelto estructuralmente inrentables a numerosos vuelos.
Aun así, la UE insiste en que, al basarse en la subida de precios, estas cancelaciones no escapan a la normativa de derechos del pasajero: reembolso del billete, pago de comida y alojamiento durante la espera y, cuando haya menos de 14 días de antelación, compensación económica, salvo que la aerolínea demuestre una causa justificada más allá del coste del combustible.
No se puede subir el precio del billete a posteriori
El borrador de criterios de la Comisión Europea también toca el tema de los suplementos por combustible. El Ejecutivo recuerda que el precio del billete debe ser claro y cerrado antes de la compra, y que “no se permite cobrar taxas adicionales por el aumento del precio del combustible de forma retroactiva”, reforzando un principio que ya han aplicado tribunales y organismos de consumo.
Para el viajero europeo del verano de 2026, el mensaje práctico es:
- Si su vuelo se cancela por “costes de combustible”, mantienen plenamente sus derechos de reembolso y compensación, salvo que la aerolínea demuestre una verdadera ruptura de suministro.
- Si la aerolínea modifica horarios o rutas para optimizar el consumo, los derechos también subsisten, y se recomienda conservar todo tipo de comunicaciones, facturas de gastos de espera y capturas de anuncios de cancelación.
Imagen ilustrativa: Skytrax.




