El vehículo de prueba orbital X-37B, desarrollado por Boeing, despegó ayer a las 11:50 p. m., hora del Este, desde el Centro Espacial Kennedy, Florida, a bordo de un SpaceX Falcon 9, iniciando su octava misión en órbita. La nave espacial se encuentra operando con normalidad y continúa con su verificación estándar.
Menos de seis meses después de completar su séptima misión, con un aterrizaje exitoso en la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, el 7 de marzo de 2025, el X-37B regresa al espacio incorporando un módulo de servicio integrado de Boeing, diseñado para aumentar la capacidad de carga útil y facilitar experimentos en órbita.
“Nuestra función es asegurarnos de que el avión espacial sea el banco de pruebas más fiable posible, y nada de esto se logra sin trabajo en equipo. El lanzamiento es solo el inicio; el progreso real ocurre durante las operaciones en órbita, el análisis de datos y el eventual regreso”, declaró Michelle Parker, vicepresidenta de Boeing Space Mission Systems.
Durante esta misión, el X-37B alberga demostraciones tecnológicas de socios gubernamentales, incluyendo comunicaciones láser y un sensor inercial cuántico, destinado a mejorar la navegación en ausencia de GPS. En su misión anterior, la nave realizó una maniobra de aerofrenado, la primera de su tipo, para ajustar órbita y optimizar el consumo de combustible.
“Contar con una plataforma espacial reutilizable nos permite acelerar el aprendizaje”, afirmó el coronel Brian Chatman, comandante de la instalación Delta de Lanzamiento Espacial 45. “Los datos recopilados por el X-37B agilizan la toma de decisiones, refuerzan las arquitecturas operativas y garantizan que los Guardianes mantengan conectividad y capacidad operativa incluso en entornos complejos”.
El X-37B es un proyecto de colaboración entre el gobierno y la industria, liderado por la Oficina de Capacidades Rápidas de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, con la supervisión de operaciones por parte de la Fuerza Espacial de Estados Unidos. Los equipos de Boeing, con base en Seal Beach, California, y el Centro Espacial Kennedy, Florida, se encargan del diseño, construcción, integración y operación del avión espacial reutilizable.
Desde su primer vuelo en 2010, el X-37B ha completado siete misiones previas, acumulando más de 4.200 días en órbita, regresando cada vez para inspección y mejoras en su capacidad de carga y experimentación.
Fuente e imagen: Boeing.






