Brasil celebró un hito en su Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB) con la entrega del tercer submarino Scorpène Tonelero y la botadura del cuarto, Almirante Karam, en la base naval de Itaguaí, consolidando la capacidad nacional para construir submarinos convencionales.
Brasil marcó un hito decisivo en su modernización naval con la entrega oficial del submarino Tonelero (S43), tercer buque de la clase Scorpène construido íntegramente en el país, y el lanzamiento del cuarto, Almirante Karam (S44), en las instalaciones de Itaguaí Construções Navais (ICN) en la base naval de Itaguaí. Estos eventos resaltan el avance tecnológico de Brasil en el marco del Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), impulsado por un contrato firmado en 2009 entre Brasilia y Naval Group.
El Riachuelo (S40), primer Scorpène del programa, se incorporó a la Armada brasileña en septiembre de 2022, seguido por el Humaitá (S41) en enero de 2024. Naval Group ha desempeñado un rol central en PROSUB, no solo suministrando equipos clave sino transfiriendo tecnología completa y capacitando a miles de trabajadores brasileños —soldadores, conformadores de metales, plomeros y electricistas— en Francia para dominar todas las fases de construcción submarina, desde el conformado de placas metálicas hasta las pruebas de sistemas en servicio.
Pierre Éric Pommellet, presidente y CEO de Naval Group, enfatizó que la asociación trasciende la mera entrega de submarinos: «Nuestra misión es construir, junto con Brasil, un legado tecnológico e industrial a largo plazo que fortalezca su soberanía marítima». Esta cooperación estratégica entre Francia y Brasil incluye la calificación de proveedores locales para integrarlos en la cadena de suministro global de Naval Group, abriendo oportunidades de exportación y creando un ecosistema industrial sostenible para la defensa naval brasileña.
Paralelamente a los Scorpène convencionales, Brasil y Naval Group avanzan en el desarrollo de un submarino nuclear de ataque con armamento convencional (SN-BR), financiado mediante nuevos contratos por 526 millones de euros adjudicados en 2025. Estos acuerdos apoyan la infraestructura nuclear-submarina y sistemas críticos, consolidando a ICN como capaz de producir submarinos de última generación y posicionando a Brasil como potencia submarina en el Atlántico Sur.
Los Scorpène brasileños representan una plataforma robusta y polivalente, optimizada para guerra antisuperficie, antisubmarina y operaciones especiales, con superioridad acústica, gran autonomía en mar y capacidad para operar tanto en aguas profundas como costeras. Esta capacidad industrial nacional, forjada mediante transferencia tecnológica francesa, permite a Brasil no solo defender sus 7.400 km de costa sino también proyectar poder marítimo en escenarios regionales y contribuir a la estabilidad en el hemisferio sur.
Imagen: Naval Group.








